6 jun. 2008

Un deambular infinito...

En las noches de una ciudad amarilla

Entre el rumor de músicas incidentales

Entre punk eros, gay, metaleros, gibaros, pillos y mendigos

Circula la melancólica sonrisa solitaria

Entre botellas de cerveza y ron Medellín, una Bretaña fría con algo de zumo de limón

Acompaña las historias surrealistas y absurdas de la contemporaneidad citadina,

Estabas ahí en el viejo vapor enamorado de una mujer sin nombre

Cantabas y saltabas con tu cuerpo de sátiro y tu mirada de conquista…

Una ebriedad de vida era brotaba de las mesas del bar, mientras en las noches siempre tenías compañía.

En esta ciudad de muertes a mil, aparecía la sonrisa que bailabas en el sótano del Tibiri mil canciones que eran la salsa de tu alma,

Y en las noches de elegantes y sencillas conversaciones un Deck era el espacio de tranquilidades inconclusas;

Orange, el parque del poblado acogieron tus noches eternas la rozagantes.

La torpe estampa del ser más emotivo y vital de la ciudad plasmaba su vida en las letras de textos inconclusos.

En la mañana un madrugar constante, un levantarse a caminar, trotar o simplemente a mirar los días pasar.

Los días de la infancia te circundaron llevándote, de escuela en escuela a deslumbrar los miles de niñas y niños que reían al verte

Solo nos sacaste sonrisas… -Que rabia que esas lagrimas que hemos dejado salir a borbotones no las hubiera sacado antes y poderte tener aun aquí-

Ahí quedaron tus huellas que recorrieron de la 7ª a Carlos E, de Castilla a Manrique del poblado Bello y Belen, la UdeA, la nacho y UPB no de jo rincor sin risa, no dejo calle sin salto ni personas con ganas de vivir, Álvaro el emotivo paradójico y vital que nos deja estampados su dientes en esta mente y su rayon creador en los proyectos que seguiremos viviendo a tu lado.